SIMÓN BOLÍVAR: ENSAYO DE UNA INTERPRETACIÓN BIOGRÁFICA A TRAVÉS DE SUS DOCUMENTOS - Los informes redactados

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Los informes redactados en ese tiempo sobre sus gestiones parecen inconexos, incompletos y contradictorios y en forma tan deficiente que se puede explicar fácilmente su fracaso e inconveniencia.
Quizás pensó con ingenuidad que el auxilio de su pariente político don Francisco José Bernal(3) le sería útil. Este, con igual ingenuidad o mala fe, se limitó a ponerlo en comunicación, como él mismo lo confiesa, "con dos pájaros de cuenta"(4).
La muerte casi simultánea de doña Concepción y de don Feliciano, unida a la necesaria partición de bienes entre los hermanos Bolívar y Palacios y el casi evidente desinterés de Juan Vicente hijo por el título nobiliario, complicaron aún más la situación de don Esteban pues se le redujo y casi quedó eliminado el suministro de fondos que para esa clase de trámites resultan indispensables. La llegada de don Pedro a Madrid no hizo sino hacer más difícil la situación. Ninguno de los dos tenía fortuna personal suficiente para vivir con independencia y tranquilidad.
En esas condiciones los Palacios sólo lograron relativo éxito en la obtención de grados militares de ínfima categoría, realizando gestiones que, sin mayores problemas ni costos, podían haber sido hechas desde Caracas.
Se comprende, por lo tanto, que la presencia del sobrino Simón para recibir educación en España perturbase aún más la vida de don Esteban pues, no solamente le quitaba tiempo sino que alteraba sus planes, por ejemplo, verse obligado, como ya hemos dicho, a buscar casa propia y no seguir viviendo en la de don Manuel Mallo(5), persona sin categoría y supuestamente influyente en la Corte debido a alguna relación que lo unía con don Manuel Godoy. Mallo ha sido presentado, con exceso de imaginación, como el mejor "punto de apoyo" de los Palacios en la Corte.
Don Esteban se percató enseguida de que la tarea de educar a Simón era superior a sus fuerzas. Afortunadamente para el sobrino tales hechos coincidieron con la estada en Madrid de don Gerónimo de Ustáriz y Tovar, segundo Marqués de Ustáriz.
Don Esteban Palacios conocía la llegada del Marqués a Madrid y que se rumoraba el nombramiento de Ustáriz como Ministro (6). Efectivamente el Marqués lo fue del Supremo Consejo de Guerra desde junio de 1795 hasta agosto de 1801. Don Esteban, cuando se dio cuenta de que le era imposible educar a su sobrino, inteligentemente pensó que la persona ideal para tales funciones era el Marqués. El quedaría liberado de carga semejante y el joven pasaba a excelentes manos.
Ahora bien, ¿quién era el Marqués de Ustáriz y por qué era acertado escogerlo? Don Gerónimo de Ustáriz y Tovar nació en Caracas en 1735, hijo de Luis Gerónimo de Ustáriz y de doña Melchora de Tovar y Mijares de Solórzano. Estudió Filosofía, Cánones y Leyes en la Universidad de Caracas y en ella obtuvo, en 1756, el grado de Bachiller y luego el de Licenciado. Después de un breve paso por el Batallón de Tropa Veterana de la Provincia de Venezuela se trasladó, en 1759, a España pues, por el fallecimiento sin descendencia de su tío, don Casimiro de Ustáriz, primer Marqués de Ustáriz (7),
correspondía al sobrino el título y el mayorazgo.
La carrera de don Gerónimo, convertido en el segundo Marqués de Ustáriz, fue brillante: Intendente de Toro de 1765 a 1770; luego Intendente en Extremadura por veinte y tres años; Asistente del Rey en Sevilla de 1793 a 1795 para funciones de Justicia, Hacienda, Guerra y Policía; Ministro' del Consejo de Guerra en Madrid de 1795 a 1801 y Ministro en Comisión en Teruel, de 1801 a 1809. Termina su vida como Asistente Real en Sevilla, donde muere en 1809.
Ustáriz, al ser funcionario, se ocupó de asuntos de interés colectivo como la construcción de vías públicas, manejo de la hacienda real, fomento de cultivos agrarios, desarrollo de tierras sin labranza ni trato, empadronamiento de población, construcción de obras de interés general, formación de milicias contra los invasores franceses, administración general de sus cargos, etc.
Sus ideas, expuestas en informes y publicaciones, giran en torno a cuestiones tan importantes como la reforma agraria, el aprovechamiento de tierras, las expropiaciones de zonas incultas, fomento de la iniciativa privada, beneficio de la colectividad y no de grupos de ella y el manejo pulcro de los bienes públicos.
Opinaba que el buen juez y el buen funcionario no solamente deben tener conocimientos teóricos sino prácticos que, además de con el estudio, se adquieren sirviendo al pueblo y al Gobierno...
En su criterio, no se llega a poseer la ciencia de la política si el estudio que se hiciere de Códigos y Ordenanzas no está unido al conocimiento de la Historia y de la geografía de las naciones antiguas y modernas.
Se habló de su "constante ilustración, recomendable política, inimitable integridad, amor acendrado a su pueblo y demás virtudes plausibles que le son inseparables".
A la casa de este hombre en Madrid, fue a donde llegó, en 1800, Simón Bolívar. Ustáriz era entonces, como acabamos de mencionar, Ministro del Supremo Consejo de la Guerra. Tenía sesenta y cinco años y en su matrimonio no procreó hijos.
O'Leary escribe, en referencia al Marqués de Ustáriz, que Bolívar, hasta "los últimos días se complacía en recordarle y hablar de él con veneración" (8). ¿Por qué esa veneración?
En una carta a Francisco de Paula Santander, fechada en Arequipa, el 20 de mayo de 1825, el mismo Bolívar comentaba que su educación en Madrid, en matemáticas y en idiomas, fue toda "bajo la dirección del sabio Marqués de Ustáriz"(9).
Y cuando preparaba su matrimonio menciona a su tío don Pedro Palacios que, en Madrid, Ustáriz era "el único tutor que tengo aquí"(10). Por su parte el Cura Ecónomo de la Iglesia Parroquial de San Sebastián de Madrid dio fe, con ocasión del matrimonio que luego celebraría, que don Simón de Bolívar "fue su parroquiano en los años de mil ochocientos y ochocientos uno" y vivió "en la casa número 6 calle del Príncipe y de Atocha, del señor Marqués de Ustáriz"(11)
Según todas esas noticias el joven Bolívar habitaba en la casa del Marqués. Eso significaba no solamente el contacto permanente con las actividades sociales del Marqués, sino el beneficio de su compañía, de su biblioteca, de sus conversaciones, enseñanza, criterios de vida y de experiencia.
Por primera vez y en una época crucial de su vida disfrutaba de la presencia a su lado de una verdadera figura paternal, que le manifestaba afecto, no tenía intereses opuestos a los suyos y de quien recibía atención y cuidados.
La conducta del Marqués debe haber causado mucho efecto en ese joven estudiante.
Basta comparar el estilo, el modo de expresarse y las ideas que manifiesta su primera carta, que ya hemos comentado, con la manera de hacerlo después de haber estado bajo la dirección del Marqués. Se nota que entonces ya sabe qué quiere decir y lo dice con propiedad, se expresa claramente y hasta usa giros de cierta ironía y elegancia.
Escribe, con igual corrección, en español y en francés. Maneja cifras de negocios.
Entiende asuntos comerciales y hasta de orden jurídico. Era otra persona, resultado espiritual de la influencia del Marqués.

Fuente: SIMÓN BOLÍVAR: ENSAYO DE UNA
INTERPRETACIÓN BIOGRÁFICA A
TRAVÉS DE SUS DOCUMENTOS
Tomás Polanco Alcántara

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