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CAPITULO QUINTO Dulce Hechizo del Alma Mía

CAPITULO QUINTO
Dulce Hechizo del Alma Mía
El Subteniente Simón Bolívar y Palacios, como huésped de la casa en Madrid del Marqués de Ustáriz, (1)tenía que saber que el Marqués, quien ya había actuado durante cerca de seis años como Ministro del Supremo Consejo de Guerra, estaba a punto de ser designado para otro cargo.
La causa del traslado, que poco importa a los fines de estas consideraciones, bien podía ser la normal rotación de los funcionarios, la necesaria presencia en otro lugar de una persona tan especial como el Marqués de Ustáriz o la enemistad de Godoy, quien al parecer quizás estaba interesado en alejarlo de la Corte. (2)
En esos momentos, tanto Esteban como Pedro Palacios se encontraban fuera de Madrid y en situaciones delicadas. Esteban, por razones que no se han conocido, fue hecho preso e incomunicado y Pedro confinado en Cádiz. (3) Por lo tanto Bolívar se acercaba el momento de resolver, como exigencia de la realidad, la forma de llevar su vida en Madrid.
Una posibilidad para él era volver a Caracas, pues en cierto modo los objetivos de su viaje, al menos parcialmente, se habían logrado.
Sobre su persona pesaban las disposiciones del testamento del Dr. Aristeguieta conforme al cual, para poder gozar del Vínculo o Mayorazgo instituido en ese documento, tenía que estar establecido en Caracas, es decir ser vecino de la ciudad.
Además, fue voluntad del Dr. Aristeguieta, que los hijos del beneficiario del "Vínculo" sólo gozarían del mismo "Vínculo" si el matrimonio de dicho beneficiario había sido celebrado con mujer "noble e igual, sin tener necesidad de dispensa", salvo el libre y nocondicionado consentimiento de sus padres.
Esas consideraciones debían de pesar seriamente en el ánimo del Subteniente. Sucedió entonces algo inesperado. Lo fue el haber conocido "a una señorita de las más bellas circunstancias y recomendables prendas".
Así lo escribe a su tío don Pedro a quien le explica que, por las modalidades ya dichasdel Vínculo o Mayorazgo, "atendiendo al aumento de mis bienes para mi familia" y por haberse "apasionado" de esa señorita Teresa Toro, había "determinado contraer alianza con dicha señorita para evitar la falta que puedo causar si fallezco sin sucesión, pues haciendo tan justa liga, querrá Dios darme algún hijo que sirva de apoyo a mis hermanos y de auxilio a mis tíos". (4)
Maria Teresa Toro era muy joven (no había cumplido 20 años pues nació en octubre de 1781), hija de don Bernardo Rodríguez del Toro y Ascanio y de doña Benita Alaiza y Medrano.
Don Bernardo era hermano menor del tercer Marqués del Toro, don Sebastián Rodríguez del Toro. Doña Benita, hermana del Marqués de Inicio y Conde de Rebolledo.
Las condiciones de calidad de Teresa cubrían por tanto y sobradamente las exigencias del Mayorazgo. (5)
Los dos hermanos Rodríguez del Toro, Don Sebastián el Marqués y don Bernardo, a pesar de estar uno en Caracas y otro en España, mantuvieron estrechas relaciones. Don Bernardo y su esposa recibieron en su hogar español a tres de sus sobrinos, Tomás, Pedro y Fernando, hijos del Marqués del Toro; Pedro vivió en la casa de don Bernardo y allí conoció, no solamente a María Teresa sino a una prima de ella María Pilar, sobrina de doña Benita y con quien contrajo matrimonio. Tomás regresó a Caracas. Fernando Toro, permaneció en Madrid y allí se inició su amistad con Bolívar, quien lo llamó su primer "amigo".(6) Fernando Toro volvió a Venezuela en 1809.
Por sus especiales circunstancias los jóvenes María Teresa y Simón estaban obligados a cumplir ciertas formalidades para poder contraer matrimonio.
El Marqués de Ustáriz fue enseguida informado por Bolívar "como al único tutor que tengo aquí". Don Gerónimo procedió a cumplir las exigencias correspondientes: unas de simple cortesía y otras de necesario compromiso familiar. Por ejemplo debía hacer saber el proyecto a don Bernardo Toro por ser "exigencia del parentesco y de la amistad" y tal lo hizo "en confianza". Otro aviso necesario era a Don Pedro Palacios "por ser el pariente más cercano de mí".
Legalmente Don Pedro era la persona que daría su consentimiento para que el menor
Simón pudiera casarse. Su cercanía afectiva la explica el mismo novio con estas expresiones precisas y gráficas: "nadie tiene el interés y el dominio en mis cosas como usted".

Fuente: SIMÓN BOLÍVAR: ENSAYO DE UNA
INTERPRETACIÓN BIOGRÁFICA A
TRAVÉS DE SUS DOCUMENTOS
Tomás Polanco Alcántara