SIMÓN BOLÍVAR Y LA GRAN COLOMBIA Ideales



SIMÓN BOLÍVAR Y LA GRAN COLOMBIA
Ideales
Para garantizar la libertad de Colombia consideraba vital
conseguir cuanto antes el control sobre Venezuela para
impedir que los españoles la utilizaran como puesto de
avanzada en tierra firme para sus campañas de
reconquista, por lo que decidió emprender esta tarea como
algo prioritario.
A medida que pasaba el tiempo Bolívar tuvo que lidiar con
personajes que habían ganado su generalato a través de la
acción pero que por el tipo de guerra que se hacía en ese
momento, acabaron aceptando la Jefatura Suprema de
Bolívar como un mal necesario para poder derrotar a los
españoles.
Fuente: SIMÓN BOLÍVAR Y LA GRAN COLOMBIA

SIMÓN BOLÍVAR: ENSAYO DE UNA INTERPRETACIÓN BIOGRÁFICA A TRAVÉS DE SUS DOCUMENTOS



SIMÓN BOLÍVAR: ENSAYO DE UNA
INTERPRETACIÓN BIOGRÁFICA A
TRAVÉS DE SUS DOCUMENTOS
Tomás Polanco Alcántara
Don Juan de Bolívar y Martínez de Villegas, en 1728, adquirió por medio de la Orden de San Benito, representada por el Abad del Monasterio de Montserrat, el derecho de
recibir el título de Marqués de San Luis. Pagó el precio de 22.000 ducados según la
escritura del Abad. Era esa una forma usada por la Corona, entonces en cabeza de
Felipe V, para ayudar al Monasterio en la búsqueda de los fondos destinados a mejorar
sus instalaciones. Don Juan falleció antes de recibir el título y en testamento cedió ese
derecho a su hijo mayor don Martín de Bolívar y Ponte.
Don Juan y doña Petronila procrearon en 1726, es decir ya entrado el siglo XVIII y
reinando en España por segunda vez don Felipe V, a don Juan Vicente Bolívar y Ponte,
quien morirá en 1786 a los sesenta años de edad. A don Juan Vicente, por la muerte de
su hermano Martín pasó el derecho de recibir el título de Marqués de San Luis, pero no
hizo gestión alguna en tal sentido.
Don Juan Vicente casó en 1773 con doña María de la Concepción Palacios y Blanco y
con ella, en 1775, viajó a España para discutir problemas de la herencia de don Pedro
de Ponte Andrade, su abuelo. De nuevo un miembro de la familia Bolívar recorría los
caminos del Atlántico.
Hasta ahora poca atención se ha prestado por los historiadores a don Juan Vicente de
Bolívar y Ponte, defensor del puerto de La Guaira en 1743, Procurador General de
Caracas en 1747, Teniente del Rey en 1759, Administrador de la Real Hacienda en
1765, Jefe del Batallón de Milicias Regladas en los Valles de Aragua en 1783, y junto
con el Marqués de Mijares y don Martín Tovar, uno de los pocos y extraños criollos que
expresaron simpatía por Francisco de Miranda.
Su biblioteca fue importante y su influencia social muy grande. Entre sus libros estaban
obras de Bossuet, Ordenanzas Militares, el teatro Crítico de Feijóo, las Comedias de
Calderón de la Barca, libros de Historia, etc. (11)
La presencia de Feijóo en esa Biblioteca no resulta sorpresiva sino que habla bien de su
propietario pues, como comenta Parra León, entonces "soplaba en Caracas el glorioso
aliento de Feijóo, cuya doctrina sobre la autoridad humana, con que se hizo . . . como él
decía, ciudadano libre de la república de las letras, sobre ser pasto corriente donde se
apacentaban los espíritus era mantenida con elogio en público y oficial de la
Universidad" (12).
Si ese hombre, don Juan Vicente, leía a Calderón, estudiaba las Ordenanzas Militares y
no le eran extraños Bossuet ni Feijóo, por lo menos debió de ser de aceptable formación
cultural.
No observó conducta regular y por el contrario, su agitada vida contrasta con la que le
correspondía como "persona principal" de su tiempo. Por tal motivo, en 1765, antes de
contraer matrimonio, fue canónicamente enjuiciado por el Obispo Diego Antonio Diez
Madroñero, acusado de llevar vida licenciosa y causar graves escándalos, "temido de
blancas y de indias, de doncellas y de esposas" (13).
Doña María de la Concepción Palacios y Blanco, nacida en Caracas en 1758, era hija de
don Feliciano Palacios y Gil de Arratia y de doña Francisca Blanco Infante y Herrera.
(14)
Las familias Palacios y Blanco, al igual que los Bolívar, estaban ligadas a la tradición y
vida de Caracas. Ya hemos visto que, de los otros Palacios y Blanco, don Esteban será
tutor y padrino de confirmación de Simón Bolívar y que don Carlos actuará como sustituto del tutor; más adelante indicaremos que don Pedro lo atenderá en España.
Doña Josefa casará con el después prócer José Félix Rivas.
Don Feliciano Palacios y Gil de Arratia, venido al mundo en 1730 y fallecido en 1793 era hijo de don Feliciano de Palacios Sojo y Gedler y de doña Isabel María Gil de Arratia y Aguirre.
Tenía una extensa biblioteca. Es un típico personaje del siglo XVIII. Sobrevivirá a su
yerno Juan Vicente Bolívar (fallecido en 1786) y a su hija María de la Concepción
(fallecida en 1792).
Existe un catálogo parcial de la Biblioteca de los Palacios que permite conocer las
preocupaciones intelectuales de los dueños de esa Biblioteca: agricultura, comercio,
navegación, economía, historia, gramática latina, instituciones canónicas, matemáticas,
religión, industrias, etc. Está la Riqueza de las naciones de Adam Smith, La Conquista
de Nueva España de Bernal Díaz del Castillo, el Tratado de las virtudes de Rivadeneira,
la Historia Natural de Buffon. (15)
Fuente: SIMÓN BOLÍVAR: ENSAYO DE UNA
INTERPRETACIÓN BIOGRÁFICA A
TRAVÉS DE SUS DOCUMENTOS
Tomás Polanco Alcántara

LA NEGRA HIPÓLITA- NODRIZA DEL LIBERTADOR



CARMELO PAIVA PALACIOS
LA NEGRA HIPÓLITA- NODRIZA DEL LIBERTADOR

PRESENTACIÓN
El presente trabajo fue publicado, por primera vez, en el
Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Tomo LXXVII, Nº
307, Caracas, Agosto-Septiembre de 1994, en las páginas 130-138 y
la página 147.
Ese mismo año de 1994 fue editado, en forma de folleto, con el
sello de la “Librería Estelar” de Caracas.
Ahora, esta tercera edición, a 180 años del regreso triunfal del
Libertador Simón Bolívar (por última vez en vida) a su ciudad natal.
Transcurridos 244 años del nacimiento y 172 de la desaparición
física de la negra Hipólita, nodriza del Libertador.
Se trata íntegramente del texto dado a conocer en el Boletín de
la Academia Nacional de la Historia; aunque se agregaron unas
pequeñas notas al pié de página con el fin de explicar, especialmente,
el nombre homenajeado y precisar el lugar del fallecimiento del
Libertador.
I.- EN EL DINTEL DE LA GLORIA
La grandeza de una persona tiene su medida y equivalencia en la
obra que le haya correspondido participar. Una humilde mujer que pudo
haber pasado inadvertida se agiganta en el tiempo por haber contribuido en
la crianza de un personaje de inmensa significación en la construcción de
las naciones del continente americano. La negra Hipólita es recordada por
su papel de nodriza de Simón Bolívar, el Libertador. Ella desempeñó a
cabalidad el trabajo que le correspondió en los primeros años de la vida de
quien es reconocido por la historia como Libertador y Padre de cinco
naciones en la América del Sur.
Hipólita fue uno de los pilares principales que sostiene el escenario
de los primeros años de Bolívar y dejará indelebles señales porque está
comprobado que en la psicología de un hombre participa activamente todo
lo que le rodea en la niñez. Entre los pocos personajes del recuerdo de años
infantiles que aparecen mencionados en los escritos de Bolívar destaca la
figura de la negra Hipólita, a la que considera y reconoce como madre y
padre.
Es imprecisa la fecha de su nacimiento y se da por probable el 13 de
agosto del año 1763, en San Mateo1, localidad del hoy Estado Aragua, y
bautizada con el nombre inscrito en el santoral católico2 para
conmemorarse en el mencionado día. Esclava de la familia Bolívar Palacios
en la hacienda “El Ingenio”3 en San Mateo; pero la vida rutinaria de
trabajo en su lar nativo se suspende cuando, en los días finales del mes de
julio de 1783, se le trae a Caracas para que sirva de nodriza a un niño
recién nacido en la casa de sus amos, vendrá a desempeñar la obra que
significará su grandeza y hará perdurable su nombre.
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1 Población perteneciente a la Provincia de Caracas que fue fundada el 30 de noviembre de 1620.
2 San Hipólito (13 de agosto), un mártir de la Iglesia Católica que vivió en el siglo III. En tiempos del emperador Maximiano, murió en la isla de Cerdeña y su cuerpo, años más tarde, fue llevado al Cementerio de la Vía Tiburtina y enterrado frente a la tumba del Diácono San Lorenzo.
3 Situado en terrenos de la que fue, desde finales del siglo XVI, encomienda otorgada a don Simón Bolívar el viejo (o sea que dicha hacienda perteneció a la familia Bolívar durante más de 350 años. En 1827 el Libertador señala en una carta que su hermana María Antonia estaba pensando en venderla. Así que fue vendida a particulares. Posteriormente, en tiempos del gobierno de Juan Vicente Gómez, fue adquirida por éste.
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Fuente: CARMELO PAIVA PALACIOS
LA NEGRA HIPÓLITA,
NODRIZA DEL LIBERTADOR
EDICIONES LIBRERÍA ESTELAR
CARACAS, 2007.

SIMÓN BOLÍVAR Y LA GRAN COLOMBIA



SIMÓN BOLÍVAR Y LA GRAN COLOMBIA

Biografía
 Simón, de la estirpe vasca de
los Bolibarjauregui, pero de
raza tirando a mulata, nació el
25 de Julio de 1783 en Caracas.
Su padre, Juan Vicente Bolívar
y Ponte-Andrade y su madre
María de la Concepción
Palacios de Aguirrre y Ariztía-
Sijo y Blanco, pertenecían a la
aristocracia caraqueña. La
familia Bolívar provenía de una
población llamada La Puebla
de Bolívar, en Vizcaya(País
Vasco).
La gran Colombia
El nombre de Colombia se otorga al ideal de integración de toda
Sudamérica, el cual Simón Bolívar persiguió.
Ya en 1815, en Jamaica, Bolívar había expuesto la idea de
Colombia ,como un país que debía hacerse realidad. Para ello
haría falta crear un gobierno centralizado capaz de coordinar
acciones necesarias para resguardar las fronteras y aglutinar a
todo los pueblos hispanoamericanos como garantía de
independencia.
Aunque el precursor de esta idea fue Francisco de Miranda, el
mérito fue de Bolívar por llevar a cabo el gran proyecto.
Fuente: SIMÓN BOLÍVAR Y LA GRAN COLOMBIA
Diana Placencia
1º Bachiller B
Carmelitas Vedruna
2010 - 2011

BOLIVAR PENSAMIENTO PRECURSOR DEL ANTIIMPERIALISMO FRANCISCO PIVIDAL



BOLIVAR
PENSAMIENTO PRECURSOR DEL
ANTIIMPERIALISMO
FRANCISCO PIVIDAL

Al pueblo de Venezuela lleno de gloriosas
tradiciones heroicas.
Quede expresada nuestra profunda gratitud
al profesor Juan Marinello, por el estímulo
que nos brindara en la realización de esta
obra.
INTRODUCCIÓN
Se ha comentado mucho el gusto de los latinoamericanos por el énfasis que ponen en revivir constantemente la etapa de sus guerras independentistas, a pesar del breve lapso en que éstas se desarrollaron.
En el Handbook of Latin American Studies se afirma que en la década de 1960 a 1970 aparecen registrados 50.000 títulos. De ese total, el 35% está consagrado al referido período. Cuando se reconoce la existencia de un volumen tal de publicaciones, sin que
el hallazgo de nueva documentación la justifique, el hecho deja de ser curioso para convertirse en significativo. Un consenso tan grande demuestra que existe una realidad histórica que no ha sido recogida y pugna porque lo sea para conocimiento y beneficio de los pueblos de la América Latina y el Caribe.
Posiciones a que se enfrenta nuestro libro
Existen dos Bolívar: el mantuano y el revolucionario. No queda duda alguna que el cambio comienza tan pronto El Libertador analiza en sendos documentos las causas del fracaso de la Primera y Segunda Repúblicas. En ambas, la ausencia del pueblo venezolano y el espíritu de conciliación que permea a los mantuanos se le evidencian objetivamente. El mantuanismo no iría más allá de una simple sustitución de los “godos” por los “criollos”, para que estos últimos ocuparan las posiciones de aquellos. Más que la independencia total de España, procuraban, como los divorcios eclesiásticos, la separación de cuerpos sin la destrucción del vínculo. Mientras Bolívar muere en la mayor miseria, los mantuanos viven en la mayor holgura.
La clase económicamente dominante ha querido perpetuar al Bolívar mantuano y silenciar al Bolívar revolucionario, al que legisló sobre el derecho a la explotación del subsuelo sólo por el Estado, etcétera.
Hay que arrebatarle a la burguesía y sus aliados naturales: el imperialismo y la reacción, el Bolívar guerrero sin contenido social, simbolizando en la frialdad estatuaria del mármol o del bronce, para entregarle al pueblo de Venezuela el Bolívar revolucionario que todos llevan en el corazón, aquel que consagró el Congreso de Panamá a defender las masas empobrecidas de “nuestra América”, frente a las pretensiones expansionistas y hegemónicas del monroísmo y del panamericanismo.
Los círculos gubernamentales de los Estados Unidos combatieron por espacio de sesenta y tres años la posibilidad de que las repúblicas hispanoamericanas continuaran los propósitos integracionistas de la Anfictionía, fuera del dominio del águila imperial. Cuando en 1889-1890 creyeron eliminado todo vestigio bolivariano y se lanzaron a la celebración en Washington de una “Primera Conferencia Internacional Americana”, presidida por el águila que parecía apretar “...en sus garras los pabellones todos de la América...” bajo el pretexto de fomentar relaciones “cordiales” por medio del comercio, se alzó la voz de José Martí:
Jamás hubo en América de la independencia a acá, asunto que requiera más vigilancia, ni pida examen más claro y minucioso, que el convite que los Estados Unidos potentes, repletos de productos invendibles, y determinados a extender sus dominios en América, hacen a las naciones americanas de menos poder...
La Nación, Buenos Aires
19 y 20 de diciembre de 1889.

Fuente: La presente edición ha sido tomada de Bolívar Pensamiento Precursor del
antiimperialismo, Ediciones Casa de las Américas, Cuba, 1977
© Ministerio del Despacho de la Presidencia
Bolívar Pensamiento Precursor del Antiimperialismo
Ediciones de la Presidencia de la República
Caracas - Venezuela, 2006
Depósito Legal: lf5332006900106
ISBN: 980-03-0357-X

SIMÓN BOLÍVAR IDEARIO POLÍTICO



SIMÓN BOLÍVAR
IDEARIO POLÍTICO

DECRETO DE GUERRA A MUERTE
(Trujillo, 15 de junio de 1813)
Este decreto es conocido originalmente como «Proclama del General en Jefe del ejército Libertador de Venezuela a los Venezolanos». Es producto de la guerra sin cuartel que se desató en Venezuela durante la etapa inicial de la Independencia.
Este decreto, tiene sus antecedentes en la Proclama a los merideños, la cual fue una réplica a la Orden Trágica, ejecutada por el jefe realista Domingo Monteverde en Caracas durante el mes de marzo de 1813. Con esta acción, Bolívar dió respuesta a
la crueldad a que eran sometidos los republicanos e intensificó la lucha por la emancipación de Venezuela.
DECRETO DE GUERRA A MUERTE
SIMON BOLIVAR, brigadier de la Unión,
General en Jefe del Ejército del Norte
Libertador de Venezuela
Venezolanos:
Un ejército de hermanos, enviado por el soberano Congreso de la Nueva Granada, ha venido á libertaros, y ya lo teneis en medio de vosotros, después de haber expulsado á los opresores de las provincias de Mérida y Trujillo.
Nosotros somos enviados á destruir á los españoles, á proteger á los americanos y á restablecer los gobiernos que formaban la confederación de Venezuela. Los Estados que cubren nuestras armas, están regidos nuevamente por sus antiguas constituciones y
magistrados, gozando de su libertad é independencia; porque nuestra misión, solo se dirige á romper las cadenas de la servidumbre, que agobian todavía á algunos de nuestros pueblos, sin pretender dar leyes, ni ejercer actos de dominio, á que el derecho de la guerra podría autorizarnos.
Tocados de vuestros infortunios, no hemos podido ver con indiferencia las aflicciones que os hacen experimentar los bárbaros españoles, que os han aniquilado con la rapiña y os han destruido con la muerte: que han violado los derechos sagrados de las gentes:
que han infringido las capitulaciones y los tratados mas solemnes; y en fin han cometido todos los crímenes, reduciendo la República de Venezuela á la mas espantosa desolación. Así pues, la justicia exige la vindicta, y la necesidad nos obliga á tomarla. Que desaparezcan para siempre del suelo colombiano los mónstruos que lo infestan y han cubierto de sangre: que su escarmiento sea igual á la enormidad de su perfidia, para lavar de este modo la mancha de nuestra ignominia, y mostrar á las naciones del universo, que no se ofende impunemente á los hijos de América.
A pesar de nuestros justos resentimientos contra los inicuos españoles nuestro magnánimo corazón se digna, aun, abrirles por la última vez una vía á la conciliación y a la amistad; todavía se les invita á vivir francamente entre nosotros, si detestando sus crímenes y convirtiéndose de buena fé, cooperan con nosotros á la destrucción del Gobierno intruso de la España y al restablecimiento de la República de Venezuela.
Todo español que no conspire contra la tiranía en favor de la justa causa, por los medios mas activos y eficaces, será tenido por enemigo, castigado como traidor á la patria, y en consecuencia será irremisiblemente pasado por las armas. Por el contrario, se concede
un indulto general y absoluto á los que pasen á nuestro ejército con sus armas ó sin ellas: á los que presten sus auxilios á los buenos ciudadanos que se están esforzando por sacudir el yugo de la tiranía.
Se conservarán en sus empleos á los oficiales de guerra, y magistrados civiles que proclamen el Gobierno de Venezuela, y se unan á nosotros; en una palabra, los españoles que hagan señalados servicios al Estado, serán tratados como americanos.
Y vosotros, americanos, que el error ó la seducción ha extraviado de las sendas de la justicia, sabed que vuestros hermanos os perdonan sinceramente y lamentan vuestros descarríos, en la íntima persuasión de que vosotros no podéis ser culpables, y que solo la ceguedad é ignorancia en que os han tenido hasta el presente los autores de vuestras culpas, han podido induciros á ellas. No temáis la espada que viene á vengaros y á cortar los lazos ignominiosos con que os ligan á su suerte vuestros verdugos. Tendréis una inmunidad absoluta en vuestro honor, vida y propiedades: el solo título de americanos será vuestra garantía y salvaguardia. Nuestras armas han venido á protegeros, y no se emplearán jamás contra uno solo de nuestros hermanos.
Esta amnistía se extiende hasta á los mismos traidores que mas recientemente hayan cometido actos de felonía: y será tan religiosamente cumplida, que ninguna razón, causa ó pretexto bastará para obligarnos á quebrantar nuestra oferta, por grandes y extraordinarios que sean los motivos que nos deis para excitar nuestra animadversión.
Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de Venezuela.
Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables.
Cuartel general de Trujillo, 15 de junio de 1813.
3° de la Independencia.
SIMON BOLIVAR.
Certifico,
Pedro Briceño Méndez,
Secretario. (4)
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(4) Texto Original tomado de: José Félix Blanco y Ramón Azpurua, Documentos para la Historia de la Vida pública del Libertador, Caracas, Ediciones de la Presidencia de la
República, 1978, t. IV, pp. 621 – 622.
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Fuente: © Despacho del Presidente
Simón Bolívar, Ideario Político
Ediciones de la Presdencia de la República
Caracas - Venezuela, 2004
Depósito Legal: lf53320043203141
ISBN: 980-03-0342-1
Impresión: Italgráfica S.A.

SIMÓN BOLÍVAR: ENSAYO DE UNA INTERPRETACIÓN BIOGRÁFICA A TRAVÉS DE SUS DOCUMENTOS



SIMÓN BOLÍVAR: ENSAYO DE UNA
INTERPRETACIÓN BIOGRÁFICA A
TRAVÉS DE SUS DOCUMENTOS
Don Francisco Marín de Narváez fue hombre de fortuna, señor de las minas de Aroa y
de Cocorote y con derecho a nombrar y remover Justicias en esas localidades.
Don Francisco Marín de Narváez, en su testamento, advierte que tuvo una hija natural,
llamada Josefa (Josefa Marín de Narváez), "en doncella muy principal con la cual pudo
casar sin impedimento alguno y cuyo nombre calla por respeto y consideración al linaje a que pertenecía".
La madre de doña Josefa, al quedar embarazada, siguiendo la costumbre del tiempo,
debió separarse de la sociedad e ingresar a un Convento. Al nacer la niña jurídicamente
se debía ignorar quien era su madre. Ello no fue obstáculo para que la niña, doña
Josefa, fuese bautizada en la Catedral de Caracas como blanca, asentada su partida en
los libros de bautizos de blancos y apadrinada por personas "de calidad".
La ignorancia acerca de quién fue esa "doncella principal", madre de Josefa, hizo surgir
una pregunta: ¿acaso era negra? La respuesta no interesa, desde un punto de vista
meramente de valor, sino para una sola finalidad, el conocer la verdad. No tiene ninguna
importancia histórica que en la ascendencia de Bolívar haya habido o no personas de
raza negra, tal como hubo vascos o pudo haber gallegos.
Es extraño, sin embargo, que un historiador considerado "hombre liberal, tolerante, con
gran respeto a los hechos y a los demás", como justificadamente califica a Don Salvador
de Madariaga la nota que la Editorial Es pasa Calpe utiliza para presentar la tercera
edición de su biografía de Bolívar, hubiese dedicado muchos párrafos para crear en el
lector cierta duda acerca de la "raza" de doña Josefa Marín de Narváez hasta llegar a
decir, con el solo enunciado de la misma cita del Testamento de don Francisco, que "la
probabilidad de que esta doncella principal era oscura no puede ser mayor " (9).
Para el señor Madariaga la presencia de esas personas en una familia "tan ilustre como
la de Bolívar" tuvo sólo una causa, el dinero. La presencia de la partida de bautizo en el
Libro de Blancos, no le parece argumento poderoso pues en su opinión "el rico tenía
medios para hacer bautizar como blanco a cualquier niño pardo y aun para trasladar al
libro de los blancos al niño ya inscrito en el de color" (10).
El señor Madariaga no presenta prueba de sus afirmaciones. Como quiera que el editor
de su libro explica, en la misma nota de presentación ya mencionada, que el autor basa
sus consideraciones "en la importante documentación consultada y también, en esa
propia e increíble intuición tan suya... quizá es obligado concluir que, faltando en este
caso la "documentación" lo afirmado por el señor Madariaga es producto de la "intuición" del autor.
Sin embargo es necesario examinar el tema para no contraponer afirmaciones a otras
afirmaciones.
Quizá el origen de la confusión reside en haberse casado, real y efectivamente y en
forma legítima, un hermano de doña Josefa, llamado Pedro Domingo de Ponte Andrade
Montenegro y Marín de Narváez con una "negra de calidad" llamada María Lorenza.
En ese tiempo, procrear un hijo sin previo matrimonio era motivo de rechazo social,
mientras que casarse con mujer negra y tener con ella un hijo no estaba prohibido ni
resultaba extraño. La partida de nacimiento o de matrimonio, según el caso y con el
acuerdo del padre y esposo, hacía constar el hecho para dejar establecida la filiación de
los hijos.
De haber sido negra la madre de Josefa y dados los tratos de la época, el calificativo de
"doncella muy principal", que le dio don Francisco, era imposible que le hubiese
correspondido. Tampoco habría habido razón social para ocultar su nombre. Pero, al ser
de verdad, dentro de los mencionados modos del tiempo, "doncella muy principal"
merecía "respeto y consideración" y don Francisco calla su nombre y se limita a decir,
con el mínimo de dignidad posible, que con ella pudo haberse casado "sin impedimento
alguno".
Don Francisco Marín de Narváez, en su Testamento, nombró a su hija Josefa única y
universal heredera. Con esa calidad y a la muerte de su padre, resultó ser ella la dueña
de toda la fortuna familiar.
Hubo entonces tanto conflicto por la guarda de la niña Josefa que su tía, doña María
Marín de Narváez, monja concepcionista, la llevó a su Convento. Quizá en ese Convento estaba su madre. A la muerte de doña María se reanudó el pleito que culminó con la designación de don Pedro Jaspe de Montenegro como tutor.
Estando Josefa bajo esa tutoría casó, en 1681, con un sobrino de don Pedro, el ya
mencionado don Pedro de Ponte Andrade y Jaspe de Montenegro. De esa unión nació
Petronila de Ponte Andrade y Marín de Narváez la esposa de don Juan de Bolívar y
Martínez de Villegas. Es harto improbable que don Juan de Bolívar, hombre rico,
orgulloso y de conocida prosapia, solicitante del Marquesado de San Luis, se hubiese
casado con doña Petronila de haber sido ésta una mujer de condición social no similar a
la suya.
Como efecto de ese matrimonio, no como causa del mismo, llegó a la familia Bolívar
toda la fortuna de Marín de Narváez y entre esos bienes la casa en Caracas donde
después nació el Libertador, las minas de cobre de Cocorote y las de Aroa.
Fuente: SIMÓN BOLÍVAR: ENSAYO DE UNA
INTERPRETACIÓN BIOGRÁFICA A
TRAVÉS DE SUS DOCUMENTOS
Tomás Polanco Alcántara

Las más Hermosas cartas de Amor entre Manuela y Simón



Las más Hermosas cartas de Amor
entre Manuela y Simón
acompañadas de los
Diarios de Quito y Paita,
así como de otros documentos

Huamachuco, 16 de junio 1824
A S.E. El Libertador Simón Bolívar
Mi querido Simón,
Mi amado:
Las condiciones adversas que se presenten en el camino de la campaña que usted piensa realizar, no intimidan mi condición de mujer. Por el contrario, yo las reto. ¡Qué piensa usted de mí! Usted siempre me ha dicho que tengo más pantalones que cualquiera de sus oficiales, ¿o no? De corazón le digo: no tendrá usted más fiel compañera que yo y no saldrá de mis labios queja alguna que lo haga arrepentirse de la decisión de aceptarme.
¿Me lleva usted? Pues allá voy. Que no es condición temeraria esta, sino de valor y de amor a la independencia (no se sienta usted celoso)
Suya siempre,
Manuela Sáenz
Fuente: © Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia
Las más hermosas cartas de Amor entre Manuela y Simón
Ediciones de la Presidencia de la República
Caracas - Venezuela, 2010
Depósito Legal: lf000000000000
ISBN: 000000000000

Bolívar y la Ilustración1 Rafael Morla.



Bolívar y la Ilustración1
Rafael Morla.
Universidad Autónoma de Santo Domingo
Bolívar conocía el pueblo americano, conocía sus vicios, su grandeza y sus
limitaciones. Hablaba de tres eslabones de la cadena que nos ata, son ellos, la
ignorancia, la tiranía y el vicio. “Por el engaño- dice Bolívar- se nos ha dominado más
que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado más bien que por la superstición.
La esclavitud es hija de las tinieblas; un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su
propia destrucción: la ambición, la intriga abusan de la incredulidad y de la
inexperiencia de los hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil;
adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad,
la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia…Un pueblo pervertido si
alcanza su libertad muy pronto vuelve a perderla; porque en vano se esforzarán en
demostrar que la felicidad consiste en la práctica de la virtud: que el imperio de las leyes
es más poderoso que el de los tiranos, porque son más flexibles, y todo debe someterse
a su benéfico rigor: que las buenas costumbres, y no la fuerza, son las columnas de las
leyes, que el ejercicio de la justicia es el ejercicio de la libertad…Nuestros débiles
conciudadanos tendrán que robustecer su espíritu mucho antes que logren digerir el
saludable nutritivo de la libertad…”.2
El criollo, y Bolívar era uno de ellos, fue el sujeto principal de las luchas
emancipatorias en América, cuando sintió que había crecido lo suficiente se preguntó,
¿quién soy? En su representación, Bolívar contesta “…no somos europeos, no somos
indios, sino una especie media entre los aborígenes y los españoles…Jamás éramos
virreyes, ni gobernadores, sino por causa muy extraordinarias, arzobispo, y obispos
pocas veces, diplomáticos nunca, militares, solo en calidad de subalternos; nobles, sin
privilegios reales; no éramos en fin ni magistrados ni financistas, y casi ni aún
comerciantes: todo en contravención directa de nuestras instituciones”.3 El reclamo de
Bolívar era en contra de la exclusión social, exigía oportunidades para los excluidos
sociales.
Bolívar fue un ferviente admirador de las instituciones británicas, por eso
recomendaba a los legisladores de su tiempo estudiar la Constitución de Inglaterra, no
para imitarla servilmente, sino para ver lo que tenía de republicanismo. “Yo os
recomiendo esta constitución popular, la división y el equilibrio de los poderes, la
libertad civil, de cómo la más digna de servil de modelo a cuantos aspiran al goce de los
derechos del hombre y a toda la felicidad política que es compatible con nuestra frágil
-------------------------------------------------------------------
2 Simón Bolívar, Discurso ante el Congreso de Angostura, en Escritos Fundamentales, Editorial Monte Ávila, Venezuela, p. 61.
3 Simón Bolívar, Ob.cit., p. 37.
------------------------------------------------------------------
naturaleza”. 4 Todas estas ideas forman parte del proyecto político y social del libertador, y son al mismo tiempo partes medulares del programa ilustrado.
Fuente: Bolívar y la Ilustración1
Rafael Morla.
Universidad Autonoma de Santo Domingo

DISCURSO PRONUNCIADO EL 3 DE OCTUBRE DE 1821, EN CÚCUTA

DISCURSO PRONUNCIADO EL 3 DE OCTUBRE DE 1821, EN CÚCUTA, ANTE EL CONGRESO DE COLOMBIA, AL ENCARGARSE DE LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA...